* El colmo trabajadores Eduardo Zegarra Melo, Tulio Pérez Damian y Hugo Pinto Guerra que hicieron perder 14 millones de soles volvieron a ser contratados
* Hay un audio y queja de empresario que donó cloruro de sodio y que le han “inflado” la factura
El pasado 22 de este mes el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud -Cenares- cumplió 16 años de funcionamiento y casi tres meses con el medico Javier Iván Henostroza Cáceres a la cabeza como su director general y ha llevado a esa institución a ser una de las deficientes del Estado, cuando antes era la más productiva.
Y del tema lo sabe el Ministro de Salud, Luis Quiroz quien no fue a la ceremonia, por tener al parecer otras actividades, pero lo cierto es que ya le colmo el pésimo manejo de esa entidad, manejo que ha llegado a Palacio ya que hay denuncias de contrataciones irregulares, padrinazgos a personal a quienes el propio Minsa los ha denunciado y han hecho perder 14 millones de soles y es el propio Henostroza que los ha vuelto a contratar, como es el caso de Eduardo Zegarra Melo, Tulio Pérez Damian y Hugo Pinto Guerra sin ningún tipo de argumento, cuando hay un sin numero de profesionales, pero como siempre funciona la componenda de protección.
En la era de Henostroza se ha contratado nada menos que a 71 personas. Un regalo laboral con sueldos que superan los 8 o 10 mil soles en algunos casos y sin ningún tipo de experiencia en el sector. Puestos a dedo.
Y se ha despedido a personal calificado creando una gran desazón en el personal. A ello se suma la cacería tonta a la gestión anterior, cuando hay una oficina de Control de la Contraloría que debería hacer esa labor si es que hay elementos, pero estos malos funcionarios las crean, las inventan todo para “ajustar” o arreglar. Es decir, coimas al paso.
Pruebas existen, hay audios. Y sobre todo como ejemplo está la manera como se ha inflado facturas y hay una queja formal de un empresario del extranjero que realizo una donación de Cloruro de Sodio y había en exceso por el pago de sobreestadía en aduanas.
Cenares es una institución altamente técnica y estratégica del Estado, responsable de garantizar que medicamentos, dispositivos médicos y recursos sanitarios lleguen efectivamente a cada establecimiento de salud del país. Su correcto funcionamiento es determinante para la continuidad de la atención sanitaria y para el ejercicio del derecho a la salud de millones de peruanos.
Por ello, el Cenares no puede ser conducido bajo criterios discrecionales ni convertirse en un espacio de improvisación, debilitamiento técnico o captura porque se afecta al directamente a la población.
Desde el 21 de octubre de 2025, fecha de inicio de la actual gestión, se ha verificado una contratación masiva, acelerada e inusual de personal mediante locación de servicios, alcanzando aproximadamente setenta y uno (71) personas, distribuidas en diversas direcciones y oficinas de la entidad.
Estas contrataciones mediante Órdenes de Servicio, informes de conformidad y comprobantes de pago. Resulta especialmente preocupante que un número significativo de locadores no acredite experiencia previa en el sector público ni en el sector salud, pese a haber sido asignados a áreas altamente técnicas y estratégicas.
Detalle general identificado: Locadores sin experiencia previa en el sector público. Locadores sin experiencia en el sector salud. Locadores provenientes del CAEB–EsSalud. Locadores que nunca han trabajado para el Estado y Locadores que vienen del CEABE (malas prácticas administrativas).
Lo grave es que las órdenes de servicio con pagos efectivamente realizados a locadores por periodos extremadamente breves, incluso de dos (02) semanas, con montos elevados en relación con el tiempo contratado. Ello resulta incompatible con los principios de razonabilidad, eficiencia y economía del gasto público que rigen la administración de los recursos del Estado. Debe intervenir la Contraloría General de la Republica.
Adicionalmente, se ha advertido la presencia recurrente de personal externo que acude diariamente a las instalaciones del CENARES, en particular a la Dirección General, sin que se identifique Orden de Servicio, contrato u otro vínculo formal que sustente su permanencia o funciones.
Dichas personas realizan actividades de carácter institucional sin soporte administrativo que respalde su presencia y actuación dentro de la entidad.
Este hecho plantea cuestionamientos graves, como: ¿Quién autoriza su ingreso y permanencia? ¿Bajo qué figura prestan servicios? ¿Perciben algún tipo de retribución? ¿De qué partidas presupuestales provendrían dichos pagos?
También se han identificado indicios graves de debilitamiento deliberado del control interno. De acuerdo con comunicaciones internas y testimonios, se ha instruido a diversas áreas a no registrar ni controlar la asistencia de los locadores de servicios, bajo el pretexto de evitar la desnaturalización de los contratos.
Sin embargo, bajo esta justificación formal, se ha eliminado todo mecanismo mínimo de verificación, permitiendo que locadores —incluso asignados a la Dirección General— no asistan regularmente o no acudan físicamente a laborar, sin que ello impida la emisión de conformidades ni el pago de los servicios. Esta práctica no protege al Estado; por el contrario, abre un riesgo directo de pagos por servicios no prestados o prestados parcialmente, afectando recursos públicos.
Al parecer el Director General Henostroza cumpliría un rol meramente formal, sin liderazgo, supervisión ni control sustantivo sobre los procesos críticos de la entidad. Esta situación ha generado un vacío de la función directiva, incompatible con la naturaleza estratégica del Cenares.
Los empleados de Cenares advierten que la conducción de facto estaría siendo ejercida por el actual Director de Administración, señor Jorge Silva Riglos, quien adopta decisiones determinantes en materia de contratación, conformidades de servicio, pagos y aspectos operativos estratégicos, excediendo el ámbito regular de sus competencias funcionales.
Silva registra once (11) denuncias por presuntos actos de colusión y peculado en diversas entidades del Estado, información verificable que, sin implicar pronunciamiento sobre responsabilidad, resulta especialmente relevante considerando el nivel de poder efectivo que ejerce actualmente.
En la actual gestión se ha producido la desvinculación, desplazamiento o marginación sistemática de profesionales y técnicos con años de experiencia, incluidos trabajadores con contratos CAS de carácter indefinido, sin que se adviertan evaluaciones objetivas de desempeño ni informes técnicos que sustenten dichas decisiones.
Se ha identificado la incorporación sistemática de personal proveniente del CAEB–EsSalud, ubicado en puestos estratégicos de la Dirección de Adquisiciones del Cenares.
Esta incorporación se produce de manera paralela a la reconfiguración de coordinaciones y estructuras clave vinculadas a procesos de selección, indagación de mercado y ejecución contractual.
Resulta especialmente grave que, de forma simultánea, se haya producido la desvinculación masiva de personal de la Dirección de Adquisiciones, sin que se adviertan evaluaciones previas de desempeño, informes técnicos ni motivaciones objetivas que sustenten tales decisiones. El personal desplazado correspondía a equipos con experiencia acumulada en contratación pública, logística sanitaria y gestión de procesos complejos, constituyendo un capital humano especializado difícilmente reemplazable.
Lo grave de este tema es que el Ministro Quiroz conoce de estas anomalías y la denuncia ha llegado a su despacho y se queda callado. No actúa. Silencio cómplice que después le pasara factura.
En esta entidad se mueve millones y lo mas graves es que la población pronto estará desatendida en medicinas básicas. Como médicos que están al frente de este sector y han sido formados para servir, están coludidos en componendas, repartijas y malos manejos.
